Pterigión

Un pterigión es un crecimiento benigno en el ojo que sobresale de la conjuntiva, la membrana delgada y húmeda sobre la superficie del ojo, y poco a poco se extiende a la córnea.

© José Miguel Varas, MD Pterigion avanzado que alcanza la pupila

Por norma general crece poco a lo largo de toda la vida. Incluso puede dejar de crecer tras un cierto punto. En casos avanzados, puede seguir creciendo hasta el momento en que cubre la pupila del ojo e interfiere con la visión.

Normalmente un pterigión no es una enfermedad grave. No obstante puede ocasionar síntomas molestos, como la sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo. Como es un crecimiento benigno, normalmente no requiere cirugía hasta que crece en una medida tal que cubre la pupila, obstruyendo la visión.

Síntomas

Ciertos pacientes no experimentan inconvenientes, pues el pterigión crece poco a poco y continúa recluído en la esclerótica (la parte blanca del ojo). Los síntomas pueden incluir:

  • Ardor
  • Sensación de cuerpo extraño
  • Comezón
  • Sensación de un cuerpo extraño en el ojo
  • Lagrimeo

En casos avanzados, el pterigión puede afectar la visión, puesto que invade la córnea con el potencial de obscurecer el centro óptico de la córnea e inducir astigmatismo y cicatrización corneal. Finalmente causa visión borrosa.

Un pterigión puede afectar a uno o ambos ojos. Cuando afecta a los dos ojos, lleva por nombre pterigión bilateral.

Causas

El pterigión afecta a las personas que pasan bastante tiempo al aire libre. La mayor parte de los especialistas piensan que los factores de riesgo principales son:

  • Exposición prolongada a la luz ultravioleta. Estos crecimientos aparecen cuando los ojos se exponen a la radiación ultravioleta. El riesgo es considerablemente mayor entre las personas que viven cerca del ecuador.
  • Ojo seco.
  • Irritantes como el polvo y el viento. También ocurre cuando se vive en áreas secas y polvorientas.

El pterigión se observa con una mayor frecuencia en adultos jóvenes de veinte a cuarenta. Es más frecuente en hombres que en mujeres.

Frecuentemente está precedido por una condición no cancerosa relacionada llamada pinguécula, una mancha o protuberancia de color amarillento en la conjuntiva cerca de la córnea. Tiende a ocurrir en circunstancias afines a las que contribuyen a la formación de un pterigión.

Tratamiento

  • Gotas lubricantes.
  • Gotas vasoconstrictoras.
  • Gotas de esteroides.

Cirugía

© Anne SchemppFoto de la cirugía de extirpación de un pterigión

Si la lesión causa malestar persistente o interfiere con la visión, se puede extraer quirúrgicamente con un procedimiento ambulatorio. La cirugía tiene puede tener complicaciones, como la recurrencia de una lesión más grave. Por lo tanto, solo se considera si:

  • Los tratamientos conservadores han fracasado
  • La vista del paciente está bajo riesgo
  • El paciente está preocupado por la apariencia estética o bien por comentarios de otras personas sobre el enrojecimiento

La cirugía suele durar de 30 a 45 minutos. Tras la cirugía, los pacientes por norma general precisan utilizar un parche en el ojo por uno o dos días. Pueden regresar al trabajo o las actividades normales tras unos días.

Post-operatorio

La principal complicación de la cirugía de pterigión es la recurrencia. Sin un injerto conjuntival o amniótico, la tasa de recurrencia puede ser del 50%. Con el injerto, la tasa se reduce al 10%. Los pacientes han de ser esmeradamente seguidos a lo largo de un año. La gran mayoría de las recurrencias ocurren a lo largo de los primeros 12 meses tras la cirugía. A menudo, los pacientes se les recomienda utilizar gotas de esteroides por varias semanas o meses. Esto puede reducir el riesgo de inflamación y recurrencia del pterigión.

Las complicaciones quirúrgicas asimismo pueden incluir cicatrización de la córnea y perforación de la parte blanca del ojo. En ciertos casos, la extirpación quirúrgica del pterigión puede ocasionar astigmatismo.

Prevención

Se puede prevenir el pterigión y la pinguécula haciendo lo siguiente:

  • Usar gafas de sol. Las gafas de sol ofrecen la mejor protección contra la luz ultravioleta, el polvo y el viento. Utilice las gafas de sol, incluidos los días nublados, ya que la luz ultravioleta perjudicial penetra las nubes. Escoja gafas de sol que bloquean el 99 o 100% de los rayos ultravioleta A (UVA) y ultravioleta B (UVB).
  • Usar un sombrero. Los especialistas también aconsejan llevar un sombrero de ala ancha para resguardar los ojos de la luz ultravioleta. Un sombrero puede reducir al mismo tiempo el daño solar en el cuero cabelludo y la cara.
  • Lágrimas artificiales. Para mantener los ojos húmedos en ambientes secos o polvorientos, aplique lágrimas artificiales.

Un pterigión no es lo único que le puede pasar a los ojos dañados por la radiación UV. Las personas con ojos claros son propensas a desarrollar problemas de visión si están expuestas rutinariamente a la luz refulgente. Además la radiación ultravioleta puede ocasionar otros problemas como el cáncer de la piel.